No les culparía si les viera las caras ahora mismo. Lo cierto es que sí me comporté como una cretina por mucho tiempo, de ello hay muchos testigos. Sin embargo, en muchos de estos casos los abusos cometidos contra ellos fueron justificados. Ciertamente jamás he molestado a alguien que no lo mereciera. Dedico esta entrada a aquél grupo de delincuentes, pendejos, gandules, abusivos, malnacidos, farsantes, perdedores, degenerados... ¿parecía que esto era una redención? No. Es el desfile de atrocidades de un grupo de sujetos que, por su relevancia, maldad, o simplemente porque eran unos cabrones por encima del promedio se han ganado un lugar entre la lista de mis peores enemigos.
Con esta entrada abro una nueva categoría en este sitio, donde albergaré las historias de estos impíos, de malas pasadas, de rivalidades sin final (o con un final insatisfactorio) y de todos esos sentimientos enfermizos que desarrollé en esos días de justas casi diarias. Comenzaré con las descripciones generales de estos sujetos. Algunas pueden parecer graciosas, otras... también, pero se involucraron en aspectos muy serios de mi vida (y claro, por eso están en la picota). Basta de preámbulos:
1.- Alex Hernández, "el Jiote". Detrás de un sobrenombre tan rastrero, debe haber una persona rastrera. Ése es Alex, un tarado que habitó por varias partes del Estado de México. Se autonombra músico, pero si lo llegan a topar, que no les vea la cara, porque no sabe un carajo. Lo que se dice un carajo. Aparte de no saber una mierda de música, no sabe una mierda de nada. Es estúpido, no como una piedra, es estúpido como... coño, no creo que haya algo más idiota que una piedra, salvo él. Lo avisté por primera vez en un chat y me fui ganando su admiración y respeto, no con mala intención. Me recordaba a mí en mis peores momentos y por eso fui ganando cierta empatía hacia él, hasta que, atando cabos, me di cuenta de que la mayoría de las hazañas que me contaba (sexo a edad prematura, mujeres que le enseñaban los pechos por webcam, entre otras cutrerías) eran falsas y fui desentrañando su verdadera identidad: la de un perdedor. Fueron varios años en los que le sometí a tortura psicológica, hasta que decidí parar por lo insatisfactorio de los resultados.
2.- Marisol... o Maribitch, Mariperra, Marislut, etc. Todos, títulos ganados a pulso. No por promiscua (aunque sí lo era y mucho), sino por chocante, enferma y obsesiva. Cuando me encontraba recuperándome de un grave período de crisis emocional durante mi reinicio de la preparatoria, frecuentaba un chat; una sala en específico donde nos solíamos reunir un grupo de amigos de varias partes del país. Un día aparecería esta chica de Chihuahua y armaría un borlote acusando a una amiga de haberle querido quitar a su novio. Luego de ello, se volverían enemigas y con ello, enemiga mía, a pesar de que le trataba con respeto por el hecho de no haber sido yo la ofendida. Pero, como si se tratase de una esquizofrénica paranoide, después empezaría a acusarme a mí de cuanto desvarío se le ocurría, para después pedirme perdón y jurarme lealtad total. Por esa actitud tan perturbadora y chocante, se ganó mi odio legítimo, que culminó con una cruel broma que la expuso frente a muchos de sus compañeros de escuela, amigos y familiares. El registro de dicha broma aún existe y cuando el tiempo sea amable, volverá a ver la luz.
3.- El Misterioso Hombre Cangrejo. He de contarles que yo alguna vez fui pseudoactivista comunista, pacifista, antinorteamericana, antifascista y cuantas subespecies puedan enumerar. Cuando mis creencias a ese respecto habían adquirido firmeza, tuve el infortunio de toparme con un ser que se autodenominaba "El Enemigo de Dios", quien parecía ser una fuerza completamente opuesta a mí. A pesar de que yo era atea y antiteísta (hoy sólo atea), dicho personaje resultó de lo más desagradable: era como un Eric Rudolph, pero ateo (impredecible el hombre) y sin bombas. No hubo muchos días tranquilos para mí desde ese entonces. Ya sea que él me buscase o yo a él, sendas discusiones con insultos, desfachateces y humillaciones al contrario se desataron cada vez que nos veíamos. Sin embargo, llegó el momento en que se volvió un deporte y terminábamos como una extraña pareja de amigos. Un día dejó de aparecerse y hasta la fecha no he hallado ni un rastro de él. ¿El nombre? Es por una serie de televisión, My name is Earl... sólo se me ocurrió, pues.
4.- Hunk Dorlian, o simplemente Trollencio. Me emocioné mucho el día en que hallé a una persona que solía, junto a un equipo de artistas amateur, dibujaba un manga que me gustó mucho cuando tuve doce o trece años. Al mismo tiempo, estaba enamorada de una chica que pasó por problemas muy serios justo ese mismo día y que yo trataba de animar un poco. Cuando el dibujante comenzó a interrogarme, se sorprendió mucho de tener una fan tan joven como yo, siendo que él manga estaba dirigido a otro público. ¿Lo malo? El sujeto se clavó conmigo y empezó a hacerme piropos, tratando de ligar conmigo. Yo estaba tan metida en la situación de mi chica ideal que le ignoré por un buen rato hasta que se volvió necio como un puto burro, además de que empezaba a hablar de sexo y todo lo que le cabía en esa cabeza depravada suya. Fue menester decirle que no quería nada con él, que estaba fijada en alguien más. Se convirtió en un hijoputa ipso facto y me pidió que le mostrara una foto de la mujer en cuestión. Ahí fue cuando hizo algo que me encabronó a niveles estratosféricos: meterla a ella en sus perversiones. Ocupada como estaba en María (nombre uno) decidí no hacerle ningún escándalo fuera de pedirle respeto hacia ella... pero había decretado en silencio que se había convertido en mi presa. Ya después sabrán el resultado de la cacería...
5.- Mickey, alias Mikaela H. Mickey ha sido, por mucho, el peor entre los peores. Decidí elevarlo a la categoría de archinémesis por todo el hijoputismo galopante que desprendía cada vez que aparecía. También ha sido el único que me jodió de manera casi directa y sospecho que él estuvo detrás de un episodio muy triste en mi vida, ambos relacionados con la chica que mencioné anteriormente, María. Dado lo cabronazo que fue Mickey como para pasar desapercibido ante mí por un buen tiempo, ganarse la confianza de tanta gente que estaría dispuesto a respaldarlo y las molestias que podría causarle a María por divulgar tan abiertamente su historia, muchos de sus detalles he decidido reservarlos para mostrarlos a la luz cuando el tiempo sea más amable. De Mickey puedo decir que se hace pasar por otra persona, derivado de una enfermiza obsesión. Miente bastante, de ello puedo dar fe porque incluso hay textos que desmienten muchas cosas que él me dijo cuando empezó nuestra enemistad. Sin embargo, tuvo la astucia de rodearse de gente a la que le ha hecho creer que es una persona buena y sin malas intenciones. Muchas de las pruebas que tengo sobre él son meramente circunstanciales, lo que hace más difícil y riesgoso completar una acusación contra él. Mientras pueda haber gente que niegue lo que he escrito aquí, yo me rehúso a retirar mis sospechas.
Habiendo terminado este listado, juro que la sección no morirá así como así y traeré a la luz de la historia los hechos detallados sobre todos y cada uno de estos seres (todo a su tiempo, claro). Si por pura casualidad alguien leyera esta entrada y reconociese a alguna de las personas descritas aquí... bueno, no tengo que decir nada sobre lo que pienso actualmente de ellas. Ya será luego, en mejores tiempos...
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